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lunes, 31 de marzo de 2014

¿QUÉ ES LA TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL?




La psicoterapia cognitivo-conductual tiene un enfoque muy práctico y concreto hacia los problemas psicológicos. Su objetivo principal no es tanto entender por qué alguien cayó en depresión, por jemplo, sino lo de proporcionar herramientas y estrategias para gestionar y resolver los síntomas y el riesgo de recaída .

La secuencia de las sesiones incluye una primera fase de evaluación de la sintomatología,la personalidad y la situación general de la persona.

En la segunda fase, llamada de "tratamiento activo", el terapeuta guía al paciente en un proceso de aprendizaje de técnicas de comportamiento (qué hacer, qué no hacer, cómo hacerlo) y cognitiva (reconocer y cambiar una manera de pensar contraproducente). 
En esta fase, el terapeuta y la persona que cooperan de forma continuada: el terapeuta introduce y enseña técnicas, explica por qué son eficaces, cómo ponerlas en práctica, cómo corregir errores de ejecución iniciales inevitables. La persona escucha, analiza, compara, toma nota de la tendencia de los síntomas, pero sobre todo trata de poner en práctica las técnicas, en la consulta del terapeuta, pero sobre todo fuera de sesión:con  ejercicios diarios en su entorno para luego comentarlos resultados con el terapeuta, junto con las dificultades y éxitos. 

Por lo tanto, la terapia continúa entre una sesión y otra a través de
la aplicación de las "tareas", un componente indispensable de la psicoterapia cognitivo-conductual.

Esto es muy útil, en cuanto no solo obligan a la persona a participar en el proceso de cambio (lo que es el primer paso importante hacia la mejora), sino que también contribuyen a dar una ayuda concreta e inmediata en la comprensión de cómo su problema afecta negativamente en su vida y aprender soluciones efectivas.

El tercer y último paso es el seguimiento durante unos meses la capacidad de la persona de poner en práctica lo que ha aprendido por su cuenta, hasta el momento en el que, de acuerdo con el terapeuta, se decide que el proceso terapéutico ha finalizado.

La terapia cognitivo-conductual, por su enfoque muy práctico dirigido a solucionar el problema y por el compromiso e implicación activa que se pide al paciente, es una válida alternativa a los tratamientos farmacológicos.


miércoles, 26 de marzo de 2014

LAS 12 CARACTERISTICAS DE UNA PERSONA EMOCIONALMENTE INTELIGENTE

Para poder desenvolvernos con éxito en la sociedad actual no es suficiente con un elevado cociente intelectual, el éxito en la vida ya no depende exclusivamente de los conocimientos intelectuales. Es necesario tener otras habilidades que también se pueden aprender.

La inteligencia emocional recoge todos aquellos contenidos pertenecientes al mundo de las emociones y de los sentimientos, distintos a los cognoscitivos, que permiten al ser humano desarrollarse como persona e integrarse satisfactoriamente en la sociedad en que vivimos.

Pero, ¿cuáles serían las características de una persona emocionalmente inteligente? :


1. Actitud positiva: resalta los puntos positivos sobre los negativos; da más importancia a los aciertos que a los fallos, tienen más valor las aptitudes positivas que las carencias, es más importante el trabajo realizado que el resultado obtenido.
2. Es capaz de reconocer sus propias emociones y sentimientos.
3. Puede verbalizar sus emociones y sentimientos. Tanto los considerados positivos como los considerados negativos necesitan ser encauzados y dirigidos de alguna forma para poder expresarlos. La persona emocionalmente inteligente reconoce el medio más adecuado y el momento propicio.
4. Sabe manejar sus sentimientos y emociones: es capaz de lograr el equilibrio entre la exteriorización de las emociones y el dominio de las mismas. Sabe ser paciente y puede aceptar la frustración, siendo capaz de retrasar las recompensas.
5. Es empática: puede ponerse sin dificultad en la piel del otro, percibe las emociones y sentimientos de los demás aunque no estén expresadas verbalmente sino mediante una comunicación no verbal.
6. Tiene la capacidad de adoptar las decisiones correctas: la forma en que se lleva a cabo la toma de decisiones conjuga aspectos tanto emocionales como racionales. Los aspectos emocionales dificultan en muchas ocasiones el poder tomar la decisión idónea. Es fundamental ser consciente de los aspectos emocionales presentes en cada toma de decisiones, para que éstas sean las adecuadas.
7. Está motivada, ilusionada y tiene interés por todo aquello que hace: todo lo contrario a la apatía, a la indiferencia, al tedio y a la desidia. Se motiva e ilusiona cuando tiene delante un buen proyecto y es capaz de interesarse y preocuparse por todo aquello que le rodea.
8. Adecuado nivel de autoestima: sentimientos positivos hacia sí misma y seguridad en su capacidad para afrontar los nuevos desafíos que le proponga el destino.
9. Sabe dar y recibir.
10. Presenta unos valores positivos que dan sentido a su vida.
11. Puede afrontar con seguridad y es capaz de vencer a las adversidades y frustraciones con que se encuentre en su camino aunque hayan sido negativas.
12. Tiene la capacidad de complementar polos opuestos: lo cognitivo y lo emocional, la soledad y la compañía, la tolerancia y la exigencia, los derechos y los deberes.
Tal y como decía al principio, estas habilidades se pueden entrenar, ejercitar y mejorar, pero la inteligencia emocional no mejora de la noche a la mañana. Desarrollar nuestra inteligencia emocional es, de hecho, un viaje que dura toda la vida.