miércoles, 23 de mayo de 2012

UNA AYUDA PARA PAPÁ Y MAMÁ


       


           ESCUELA DE PADRES

PONER LIMITES: UNA FORMA DE DAR AMOR Y EDUCAR A NIÑOS SANOS Y RESPONSABLES     
Poner límites es dar seguridad y fomenta la adquisición de habilidades sociales eficaces.                                                   
                                                               


                
                                                               

SER UNA MAMÁ FELIZ: MI BIENESTAR SERÁ UN ACTO DE AMOR PARA MI HIJO
Grupo terapéutico de madres que necesitan un apoyo para superar sus dificultades y quieren aprender a disfrutar de su bebé.

                         
                     


Grupos abiertos, mínimo 5 personas.
Sesiones semanales de 1 hora y media. 
Para más informaciones y reserva de plaza, contactar con 
Sonja Sampaolesi T/608.236.042
 info@serviciosapp.com  www.serviciosapp.com
c/Betran, 2 08023 Barcelona



En APP Atención Psicológica y Psicoterapéutica disponemos de más servicios: Terapia Individual, de Pareja, Familiar y de Grupo. Ciclos de Talleres temáticos. ¡Infórmate!

martes, 22 de mayo de 2012

¿Cómo percibimos el mundo?




Una exploración de la mente y los sentidos 
Cosmo Caixa Barcelona
Miércoles día 23 de mayo 
www.agendacentrosobrasociallacaixa.es

viernes, 18 de mayo de 2012

Duelo Normal y Duelo Complicado: ¿cómo reconocerlos?


El duelo es un proceso en parte natural, como la muerte misma, y ​​en parte es el resultado de una necesidad evolutiva que nos "obliga" a romper los vínculos con las personas importantes para nosotros.

La pérdida de una persona con la que teníamos una estrecha relación de afecto, es un reto muy difícil para nuestra adaptación como seres humanos. En general, nuestra respuesta a esta separación definitiva está representada por un conjunto de reacciones que se denominan  estrés por separación: el llanto, ciertos trastornos de conducta, la añoranza de un ser querido, ansiedad, insomnio, pérdida de apetito, tensión muscular, en algunos casos incluyen falta de respiración, taquicardia, trastornos digestivos, etc.
Aunque estos síntomas ponen a dura prueba nuestro equilibrio, así como nuestro bienestar, lo que hace aún más complicado el proceso de duelo es que los seres humanos tienden a buscar un significado en el fenómeno de la muerte. Así que la muerte se convierte, no sólo en un hecho puramente biológico al que debemos someternos, sino también en un catalizador para la construcción de nuevas significados.
El ser humano tiene la tendencia a organizar sus experiencias de forma "narrativa", es decir, construye explicaciones que pueden dar sentido a las transiciones problemáticas de nuestra vida. En el caso de la muerte, tratamos de darnos una explicación de esta pérdida que pueda ser compatible con nuestro sistema de creencias y pueda mantener un sentido de continuidad con la persona desaparecida. Sin embargo, la muerte pone a dura prueba nuestra capacidad de construir una narrativa coherente. 
Sin lugar a dudas, la tarea más difícil es ganar una nueva perspectiva sobre nuestro punto de vista que integre la pérdida de un ser querido con la realidad de un mundo que será diferente para nosotros.
Empezará, pues, un proceso en algunos casos largo y doloroso, que termina con la confirmación o la destrucción y la reconstrucción de nuestros patrones de pensamiento. 

Dichos patrones no se refieren solamente a nuestra comprensión del mundo, de la vida y las relaciones, sino que también incluye la idea que tenemos de nosotros mismos. La pérdida de un ser querido, conlleva no sólo la falta de un afecto, sino también de un "testigo" íntimo de nuestro pasado (parejas, padres, hermanos, abuelos, amigos), que puede llegar a debilitar profundamente nuestra auto-definición. Lo mismo sucede en caso de pérdida de un hijo, es decir un "testigo de nuestro futuro”. La percepción es que, además de la pérdida de un amor, hay también la pérdida de un papel. De repente tenemos que encontrar un lugar nuevo que ocupar en nuestro mundo, con un nuevo significado.
Otras complicaciones se producen en  caso de muertes traumáticas que alteren el "orden natural" (muerte de niños, jóvenes, suicidio, homicidio). Lo que hace aún más difícil la re-adaptación del sobreviviente son los recuerdos relacionados con el episodio de la muerte, que adoptan la forma de imágenes, sensaciones y emociones disociadas y fragmentadas. El resultado es una cierta susceptibilidad a los recuerdos intrusivos que se alternan a la evitación de los mimos, que pueden durar incluso años y nos resulta difícil integrarlos en la narrativa consciente de de nuestras vidas. Es también posible que esta experiencia traumática destruya permanentemente  nuestro sentido de seguridad, de predicción, de confianza y el optimismo.

Un DUELO NORMAL es un proceso que generalmente pasa por tres etapas:
  1. Evitación: como una reacción a la dificultad de asimilar la idea de la pérdida de un ser querido. Se manifiesta con síntomas físicos como dolor, entumecimiento o mareo, sensación de disociación con respecto al contexto, etc.
  2. Aceptación: aparece poco a poco, después de muchos días de la muerte, cuando la persona comienza a darse cuenta de que a partir de ahora tendrá que vivir sin la presencia del ser amado. Sobre todo al principio, esta toma de consciencia convive con momentos de negación en los que se "olvida" que esa persona ya no está viva. Aquí es donde nos parece ver a nuestra querida por la calle o, si suena el teléfono, creemos que es él / ella. En esta fase pueden aparecer emociones como la tristeza (con un real cuadro depresivo), la culpa (de lo que podríamos haber hecho mientras él estaba vivo, por las cosas malas que hicimos, por lo que podíamos hacer para salvarla); ira (hacia aquellos que causaron la muerte, que para algunos será Dios, la naturaleza, los médicos, etc.) hasta llegar a sentir un verdadero sentimiento de injusticia (en los casos de muerte violenta o negligencia).
  3.  Acomodación: a medida que la persona recupera el equilibrio y se relaciona mejor con sus emociones, comienza a ver las cosas desde otro punto de vista. En esta etapa el individuo trata de hacer frente al cambio que implica el nuevo sistema de creencias. 
La duración de cada una de estas fases, así como la del proceso de duelo en general, es muy personal. Cada uno de nosotros puede tardar más o menos tiempo y, aunque la sociedad a menudo parece no aceptar demasiado tiempo, tenemos que darnos todo el espacio necesario para procesar una pérdida.Sin embargo, es importante distinguir un DUELO NORMAL de un DUELO COMPLICADO, puesto que el segundo caso (con mayor urgencia que en el primero) requiere la intervención de un profesional que ayude y acompañe a la persona en este difícil camino. De no ser así, podría convertirse en un estado de malestar crónico.

DUELO COMPLICADO
En los casos de duelo complicado el sentido que la persona da a su vida, sin la persona fallecida, se ve tan comprometido que no se puede integrar y procesar la pérdida y seguir adelante. En estos casos, la muerte de un ser querido no sólo es profundamente triste, sino que también llega a perturbar el sentido de quiénes somos, de nuestros proyectos y nuestra relación con el mundo.

¿Cómo reconocerlo?
  • Pensamientos intrusivos sobre el difunto               
  • Sentimientos de añoanza de un ser querido           
  • Búsqueda de la persona fallecida                                 
  • Soledad excesiva desde la muerte(Estos 4 síntomas por lo menos durante 6 meses)
  • Falta de objetivos, sensación de inutilidad respecto al futuro
  • Sensación de desapego o ausencia de reacciones emocionales
  • Dificultad en el reconocimiento de la muerte (incredulidad)
  • Sentir que la vida no tiene sentido
  • Sensación de que, con esa persona, murió una parte de nosotros
  • Visión derrotista del mundo (sensación de pérdida del control, confianza y seguridad)
  • Hacer propios los síntomas o la conducta destructiva de la persona fallecida
  • Irritabilidad excesiva, amargura o angustia relacionadas con la muerte

En general, la falta de un apoyo en los casos en que la persona lo necesita, puede causar problemas significativos en áreas importantes como las sociales, ocupacionales, y otras esferas del funcionamiento del individuo. Por esta razón es importante buscar ayuda y una guía en un momento tan difícil en nuestra vida, en el cual no tenemos todos los recursos con los que podíamos contar antes para hacer frente a las dificultades. Una ayuda importante nos podrá llegar de nuestra red social (familia, amigos, comunidad) y de profesionales como los psicólogos, que nos acompañarán en un proceso terapéutico trabajando juntos para elaborar el duelo.

jueves, 17 de mayo de 2012

Timidez o Trastorno de Personalidad por Evitación (TPE)?


¿Que es el TPE?


Todas las personalidades, incluso las personalidades evitantes, se caracterizan por rasgos específicos que representan la manera constante en que la persona percibe, piensa y se relaciona consigo mismo y con el ambiente. Cuando estos rasgos de personalidad son rígidos y desadaptativos, causando un sufrimiento significativo para la persona, pueden convertirse en un problema y se puede diagnosticar un Trastorno de Personalidad por Evitación.
La personalidad evitante se caracteriza por síntomas ansiosos, stress, agitación o síntomas depresivos, relacionados con la posibilidad de encontrarse en situaciones sociales en las cuales la persona se puede sentir juzgada (estamos hablando de una percepción subjetiva).

Los síntomas principales del TPE son:
  • inhibición social,
  • susceptibilidad,
  • sensación de inadecuadez
  • miedo al juicio y a la comparación,
  • miedo a la crítica,
  • complejo de inferioridad,
  • dificultad para relacionarse por miedo e incomodidad acompañado, sin embargo, por el deseo de relacionarse, 
  • dificultad para cubrir cargos de responsabilidad, etc.

Es un trastorno bastante común y a menudo asociado a una personalidad dependiente.
Este trastorno tiene una base ansiosa que puede llevar a la persona a desarrollar síntomas típicos del ansia, como ataques de pánico, agorafobia, fobia social y fobias especificas.

sábado, 12 de mayo de 2012

¿Cómo funciona una psicoterapia? ¿Qué hace un psicoterapeuta?


Hay muchas maneras de trabajar, pues depende de la orientación del terapeuta y, por supuesto, de su estilo absolutamente personal puesto que cada persona es un mundo, y eso vale tanto para los pacientes como para los terapeutas.
Con esta premisa os explicaremos cómo trabajamos nosotras, para que tengáis en cuenta que pueden haber pequeñas diferencias. 
En la primera sesión se recoge toda la información acerca de la persona y del motivo que la trae a terapia, lo que el paciente definiría comúnmente problema.
Entre el cliente y el terapeuta se establecerán unos objetivos a cumplir en terapia. Los objetivos pueden ser muchos en una misma terapia y cada paciente tiene necesidades diferentes. El paciente expresa cuál es su malestar y qué necesitaría para sentirse mejor y el terapeuta valorará si son objetivos realísticos y propondrán lo que considere oportunos. En general todo el trabajo terapéutico es una continua negociación de retos y objetivos  entre paciente y psicólogo.

Algunos ejemplos de demandas terapéuticas: “solucionar mis problemas de pareja”; “cambiar de trabajo”; “aprender a vivir con las decisiones que tomo”;”estar más tranquila/o”; ”poner orden en mi vida”; “quitarme las angustias”; “vivir el presente”, “elaborar un duelo; “independizarme”; “superar un maltrato sufrido”; “cambiar algunos aspectos de mi carácter”; “superar la timidez”; “ser más asertiva/o”; "educar a los hijos";etc.
Pero en general el objetivo a largo plazo de cualquier paciente y en cualquier terapia, independientemente del enfoque y del terapeuta, es el bienestar de la persona.

Si la terapia tiene éxito la persona tendrá los recursos suficientes para que ella, por si misma, pueda manejar sus dificultades.
La frecuencia de las sesiones (que duran una hora) puede variar.
La terapia puede ser Individual, de Pareja, Familiar o de Grupo, según las necesidades del/los paciente/s y las recomendaciones del terapeuta.
En algunos casos,  siempre y cuando paciente y terapeuta estén de acuerdo, se pueden combinar sesiones de terapia individual con las de pareja o de familia o bien se pida la participación (con la presencia física o con cartas, etc.) de la pareja o de algún familiar. Otras veces se pueden alternar sesiones individuales a las de terapia grupal.
Es muy habitual pedir al cliente que realice tareas fuera de la hora de terapia, (escritos, actividades, reflexiones, etc.) que serán muy útiles y ayudarán a conseguir los cambios deseados. Estas tareas  serán siempre acordadas con el cliente, nunca impuestas.

Nuestra orientación es de tipo constructivista, conductual, cognitiva y sistémico-relacional (conocida como familiar), pero en general solemos adaptar las técnicas psicológicas a las necesidades y características de cada cliente. Tratamos de abordar cada caso de una forma muy personal, haciendo que nuestras herramientas profesionales nos permitan ajustarnos al paciente, y no al revés. Lo más importante, en cualquier caso, es trabajar desde una relación terapéutica basada en la comprensión, calidez y confidencialidad.

viernes, 11 de mayo de 2012

¿Cuándo hay que acudir a un psicólogo?


Cuando...
Tienes problemas para relacionarte , o no logras mantener tus relaciones y te sientes solo.
Te obsesionas con una idea y tu sentir y tu pensar se convierte en algo doloroso
Tu imagen de lo que te gustaría ser es muy diferente de lo que sientes que eres, provocándote falta de autoestima e inseguridad.
Estás viviendo un proceso de duelo por haber perdido a un ser querido o por la separación de una persona, lugar, trabajo, etc.
Te sientes paralizado por miedos que no te permiten alcanzar tus deseos.
No te sientes satisfecho con tu relación de pareja debido a la falta de comunicación, afectividad y/o tus relaciones sexuales no son las deseadas.
Eres extranjero y no has encontrado tu sitio en esta sociedad.
Sientes que tu familia se ha convertido en un lugar de conflicto, sin normas , donde ni los padres ni los hijos entienden que sucede.
Tu malestar deriva de tu entorno laboral.
Necesitas que alguien te acompañe en un proceso de crecimiento personal.
Necesitas mejorar tus habilidades sociales.
Estás viviendo una relación basada en la dependencia emocional.
Tienes trastornos alimentarios.
La ansiedad te impide llevar una vida serena y satisfactoria.
Estás pasando por un periodo de depresión.
Eres padre o madre y no sabes cómo enfocar la relación con tus hijos (Terapia familiar), necesitas una ayuda para educarles poniendo límites (Escuela de Padres) o no consigues disfrutar de tu bebé (Depresión Postparto).
Necesitas un asesoramiento en tema de Psicología Juridica.
Necesitas sesiones de Estimulación Cognitiva.
En general, si estás sufriendo, pero también si te cuestionas sin encontrar una respuesta o si deseas mejorar o cambiar algún aspecto importante de ti.


jueves, 10 de mayo de 2012

¿Qué pasa cuando tenemos ansiedad?


La ansiedad es sobre todo un fenómeno emocional complejo y multidimensional. Complejo porque presupone la activación de variables simultaneas y multidimensional porque se establecen conexiones entre varias clases de respuestas individuales.
 Hay 4 tipologías de respuestas:
  • subjetivas (lo que el sujeto explica en las sesiones de psicoterapia, en los cuestionarios, etc.)
  • cognitivas (se refieren a nuestros pensamientos)
  • fisiológicas (los síntomas de los que mucho se ha hablado:taquicardia, sudoración, palpitación, hiperventilación, mareos etc.
  • comportamentales (lo que hacemos, nuestras reacciones y comportamientos).

Todas esas respuestas, si se activan conjuntamente, provocan unos cambios a nivel de nuestra esfera emocional capaces de activar una especie de estado de tensión. En estas circunstancias nos sentimos en un continuo y potencial estado de peligro. Es como si la persona que experimenta un estado de ansiedad estuviera activada por una especie de sistema de alarma  hipersensible. Este mecanismo a menudo acaba generando un círculo vicioso:
ANSIA ---> ESTIMULOS INTERNOS ---> MIEDO AL ANSIA ---> ANSIA (ANTICIPATORIA)
Una respuesta cognitiva inapropiada por lo tanto genera una respuesta comportamental que resulta inapropiada, afectando a la esfera emocional de la persona de manera importante.
Cuando el sujeto experimenta ansiedad tiene pensamientos negativos, equivocados, extraños, anómalos.
Cuando sentimos ansia tenemos la tendencia a pensar en términos catastróficos, elaboramos de manera distorsionada las informaciones, perdemos la capacidad de evaluar en modo prospectico, pensamos en términos sì-no y anticipamos peligros… incluso el peligro de sentir ansiedad.
El ansia es por lo tanto una respuesta  inapropiada basada en una valoración del grado de peligro, con una expectativa de pérdida del  propio dominio personal.