viernes, 5 de octubre de 2012
TERAPIA DE PAREJA ¿Cuándo es útil?
La pareja tiene su fundamento en el "pacto implícito de pareja", que es un conjunto de expectativas y necesidades que cada miembro tiene respecto al otro.
El colapso de este pacto implícito puede producirse en situaciones concretas del ciclo de vida de la pareja: nacimiento de un hijo, independización de un hijo, muertes, cambios, eventos traumáticos, périda de trabajo, etc. Dichas situaciones provocan cambios en el equilibrio de la pareja con un fuerte impacto.
Cada pareja tiene sus propios recursos para superar esta crisis, y para encontrar un nuevo equilibrio con la capacidad de definir un nuevo pacto implícito. Algunas parejas, sin embargo, no activan estos recursos o no las utiliza para reconstruir un equilibrio funcional. En estos casos el colapso del pacto implícito puede convertirse en una crisis profunda y crónica de la pareja que puede necesitar de la ayuda de un profesional.
La psicoterapia sistémico-relacional resulta ser una de las intervenciones más eficaces, puesto que no se centra solamente en uno de los miembros, sino en su relación. La psicoterapia permite desbloquear y activar los recursos de la pareja, con el objetivo de redefinir con la pareja un nuevo pacto implícito, dando lugar a un equilibrio más funcional.
¿Cuándo es útil para la terapia de pareja?:
- Cuando las parejas presentan cierta "fragilidad" debido a su historia personal;
- Cuando hay conflictos no resueltos y/o problemas graves en la comunicación;
- Cuando hay problemas en la esfera sexual (trastornos sexuales, infidelidades frecuentes, etc);
- Cuando uno de los miembros tiene un trastorno psicológico o psiquiátrico (depresión, ataques de pánico, etc.)
miércoles, 23 de mayo de 2012
UNA AYUDA PARA PAPÁ Y MAMÁ
PONER LIMITES: UNA FORMA DE DAR AMOR Y EDUCAR A NIÑOS SANOS Y RESPONSABLES
Poner límites es dar seguridad y fomenta la adquisición de habilidades sociales eficaces.
SER UNA MAMÁ FELIZ: MI BIENESTAR SERÁ UN ACTO DE AMOR PARA MI HIJO
Grupo terapéutico de madres que necesitan un apoyo para superar sus dificultades y quieren aprender a disfrutar de su bebé.
c/Betran, 2 08023 Barcelona
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martes, 22 de mayo de 2012
¿Cómo percibimos el mundo?
Una exploración de la mente y los sentidos
Cosmo Caixa Barcelona
Miércoles día 23 de mayo
www.agendacentrosobrasociallacaixa.es
viernes, 18 de mayo de 2012
Duelo Normal y Duelo Complicado: ¿cómo reconocerlos?
El duelo es un
proceso en parte natural, como la muerte misma, y en parte es el resultado de una necesidad
evolutiva que nos "obliga" a romper los vínculos con las personas
importantes para nosotros.
La pérdida de
una persona con la que teníamos una estrecha relación de afecto, es un reto muy
difícil para nuestra adaptación como seres humanos. En general, nuestra
respuesta a esta separación definitiva está representada por un conjunto de
reacciones que se denominan estrés por separación: el llanto, ciertos
trastornos de conducta, la añoranza de un ser querido, ansiedad, insomnio,
pérdida de apetito, tensión muscular, en algunos casos incluyen falta de respiración,
taquicardia, trastornos digestivos, etc.
Aunque estos
síntomas ponen a dura prueba nuestro equilibrio, así como nuestro bienestar, lo
que hace aún más complicado el proceso de duelo es que los seres humanos
tienden a buscar un significado en
el fenómeno de la muerte. Así que la muerte se convierte, no sólo en un hecho
puramente biológico al que debemos someternos, sino también en un catalizador
para la construcción de nuevas significados.
El ser humano
tiene la tendencia a organizar sus experiencias de forma "narrativa",
es decir, construye explicaciones que pueden dar sentido a las transiciones problemáticas de nuestra vida. En el
caso de la muerte, tratamos de darnos una explicación de esta pérdida que pueda
ser compatible con nuestro sistema de creencias y pueda mantener un sentido de
continuidad con la persona desaparecida. Sin embargo, la muerte pone a dura
prueba nuestra capacidad de construir una narrativa coherente.
Sin lugar a
dudas, la tarea más difícil es ganar una nueva perspectiva sobre nuestro punto
de vista que integre la pérdida de un ser querido con la realidad de un mundo
que será diferente para nosotros.
Empezará, pues, un proceso en algunos casos
largo y doloroso, que termina con la
confirmación o la destrucción y la reconstrucción de nuestros patrones de
pensamiento.
Dichos patrones no
se refieren solamente a nuestra comprensión del mundo, de la vida y las
relaciones, sino que también incluye la idea que tenemos de nosotros mismos. La
pérdida de un ser querido, conlleva no sólo la falta de un afecto, sino también
de un "testigo" íntimo de nuestro pasado (parejas, padres, hermanos,
abuelos, amigos), que puede llegar a debilitar profundamente nuestra auto-definición.
Lo mismo sucede en caso de pérdida de un hijo, es decir un "testigo de
nuestro futuro”. La percepción es que, además
de la pérdida de un amor, hay también la pérdida de un papel. De repente
tenemos que encontrar un lugar nuevo que ocupar en nuestro mundo, con un nuevo
significado.
Otras
complicaciones se producen en caso de muertes traumáticas que alteren el
"orden natural" (muerte de niños, jóvenes, suicidio, homicidio). Lo
que hace aún más difícil la re-adaptación del sobreviviente son los recuerdos
relacionados con el episodio de la muerte, que adoptan la forma de imágenes,
sensaciones y emociones disociadas y fragmentadas. El resultado es una cierta
susceptibilidad a los recuerdos
intrusivos que se alternan a la evitación de los mimos, que pueden durar incluso
años y nos resulta difícil integrarlos en la narrativa consciente de de
nuestras vidas. Es también posible que esta experiencia traumática destruya permanentemente nuestro sentido de seguridad, de predicción,
de confianza y el optimismo.
Un DUELO NORMAL es un proceso que
generalmente pasa por tres etapas:
- Evitación: como una reacción a la dificultad de asimilar la idea de la pérdida de un ser querido. Se manifiesta con síntomas físicos como dolor, entumecimiento o mareo, sensación de disociación con respecto al contexto, etc.
- Aceptación: aparece poco a poco, después de muchos días de la muerte, cuando la persona comienza a darse cuenta de que a partir de ahora tendrá que vivir sin la presencia del ser amado. Sobre todo al principio, esta toma de consciencia convive con momentos de negación en los que se "olvida" que esa persona ya no está viva. Aquí es donde nos parece ver a nuestra querida por la calle o, si suena el teléfono, creemos que es él / ella. En esta fase pueden aparecer emociones como la tristeza (con un real cuadro depresivo), la culpa (de lo que podríamos haber hecho mientras él estaba vivo, por las cosas malas que hicimos, por lo que podíamos hacer para salvarla); ira (hacia aquellos que causaron la muerte, que para algunos será Dios, la naturaleza, los médicos, etc.) hasta llegar a sentir un verdadero sentimiento de injusticia (en los casos de muerte violenta o negligencia).
- Acomodación: a medida que la persona recupera el equilibrio y se relaciona mejor con sus emociones, comienza a ver las cosas desde otro punto de vista. En esta etapa el individuo trata de hacer frente al cambio que implica el nuevo sistema de creencias.
La duración de
cada una de estas fases, así como la del proceso de duelo en general, es muy
personal. Cada uno de nosotros puede tardar más o menos tiempo y, aunque la
sociedad a menudo parece no aceptar demasiado tiempo, tenemos que darnos todo
el espacio necesario para procesar una pérdida.Sin embargo, es importante
distinguir un DUELO NORMAL de un DUELO COMPLICADO, puesto que el segundo caso
(con mayor urgencia que en el primero) requiere la intervención de un profesional
que ayude y acompañe a la persona en este difícil camino. De no ser así, podría
convertirse en un estado de malestar crónico.
DUELO COMPLICADO
En los casos de
duelo complicado el sentido que la persona da a su vida, sin la persona
fallecida, se ve tan comprometido que no se puede integrar y procesar la
pérdida y seguir adelante. En estos casos, la muerte de un ser querido no sólo
es profundamente triste, sino que también llega a perturbar el sentido de quiénes
somos, de nuestros proyectos y nuestra relación con el mundo.
¿Cómo reconocerlo?
- Pensamientos intrusivos sobre el difunto
- Sentimientos de añoanza de un ser querido
- Búsqueda de la persona fallecida
- Soledad excesiva desde la muerte(Estos 4 síntomas por lo menos durante 6 meses)
- Falta de objetivos, sensación de inutilidad respecto al futuro
- Sensación de desapego o ausencia de reacciones emocionales
- Dificultad en el reconocimiento de la muerte (incredulidad)
- Sentir que la vida no tiene sentido
- Sensación de que, con esa persona, murió una parte de nosotros
- Visión derrotista del mundo (sensación de pérdida del control, confianza y seguridad)
- Hacer propios los síntomas o la conducta destructiva de la persona fallecida
- Irritabilidad excesiva, amargura o angustia relacionadas con la muerte
En general, la
falta de un apoyo en los casos en que la persona lo necesita, puede causar
problemas significativos en áreas importantes como las sociales, ocupacionales,
y otras esferas del funcionamiento del individuo. Por esta razón es importante
buscar ayuda y una guía en un momento tan difícil en nuestra vida, en el cual
no tenemos todos los recursos con los que podíamos contar antes para hacer
frente a las dificultades. Una ayuda importante nos podrá llegar de nuestra red social (familia, amigos, comunidad)
y de profesionales como los psicólogos,
que nos acompañarán en un proceso terapéutico trabajando juntos para elaborar
el duelo.
jueves, 17 de mayo de 2012
Timidez o Trastorno de Personalidad por Evitación (TPE)?
¿Que es el TPE?
Todas las personalidades, incluso las personalidades
evitantes, se caracterizan por rasgos específicos que representan la manera
constante en que la persona percibe, piensa y se relaciona consigo mismo y con
el ambiente. Cuando estos rasgos de personalidad son rígidos y desadaptativos,
causando un sufrimiento significativo para la persona, pueden convertirse en un
problema y se puede diagnosticar un Trastorno de Personalidad por Evitación.
La personalidad evitante se caracteriza por síntomas
ansiosos, stress, agitación o síntomas depresivos, relacionados con la
posibilidad de encontrarse en situaciones sociales en las cuales la persona se
puede sentir juzgada (estamos hablando de una percepción subjetiva).
Los síntomas principales del TPE son:
- inhibición social,
- susceptibilidad,
- sensación de inadecuadez
- miedo al juicio y a la comparación,
- miedo a la crítica,
- complejo de inferioridad,
- dificultad para relacionarse por miedo e incomodidad acompañado, sin embargo, por el deseo de relacionarse,
- dificultad para cubrir cargos de responsabilidad, etc.
Este trastorno tiene una base ansiosa que puede llevar a la
persona a desarrollar síntomas típicos del ansia, como ataques de pánico,
agorafobia, fobia social y fobias especificas.
sábado, 12 de mayo de 2012
¿Cómo funciona una psicoterapia? ¿Qué hace un psicoterapeuta?
Hay muchas
maneras de trabajar, pues depende de la orientación del terapeuta y, por
supuesto, de su estilo absolutamente personal puesto que cada persona es un
mundo, y eso vale tanto para los pacientes como para los terapeutas.
Con esta premisa
os explicaremos cómo trabajamos nosotras, para que tengáis en cuenta que pueden
haber pequeñas diferencias.
En la primera
sesión se recoge toda la información acerca de la persona y del motivo que la trae a terapia, lo que el
paciente definiría comúnmente problema.
Entre el cliente
y el terapeuta se establecerán unos objetivos
a cumplir en terapia. Los objetivos pueden ser muchos en una misma terapia
y cada paciente tiene necesidades diferentes. El paciente expresa cuál es su
malestar y qué necesitaría para sentirse mejor y el terapeuta valorará si son
objetivos realísticos y propondrán lo que considere oportunos. En general todo
el trabajo terapéutico es una continua negociación
de retos y objetivos entre paciente y
psicólogo.
Algunos ejemplos
de demandas terapéuticas:
“solucionar mis problemas de pareja”; “cambiar de trabajo”; “aprender a vivir
con las decisiones que tomo”;”estar más tranquila/o”; ”poner orden en mi vida”;
“quitarme las angustias”; “vivir el presente”, “elaborar un duelo;
“independizarme”; “superar un maltrato sufrido”; “cambiar algunos aspectos de
mi carácter”; “superar la timidez”; “ser más asertiva/o”; "educar a los hijos";etc.
Pero en general
el objetivo a largo plazo de cualquier paciente y en cualquier terapia, independientemente
del enfoque y del terapeuta, es el
bienestar de la persona.
Si la terapia tiene éxito la persona
tendrá los recursos suficientes para que ella, por si misma, pueda manejar sus
dificultades.
La frecuencia de
las sesiones (que duran una hora) puede variar.
La terapia puede
ser Individual, de Pareja, Familiar o de Grupo,
según las necesidades del/los paciente/s y las recomendaciones del terapeuta.
En algunos
casos, siempre y cuando paciente y
terapeuta estén de acuerdo, se pueden combinar sesiones de terapia individual con
las de pareja o de familia o bien se pida la participación (con la presencia
física o con cartas, etc.) de la pareja o de algún familiar. Otras veces se
pueden alternar sesiones individuales a las de terapia grupal.
Es muy habitual
pedir al cliente que realice tareas
fuera de la hora de terapia, (escritos, actividades, reflexiones, etc.) que
serán muy útiles y ayudarán a conseguir los cambios deseados. Estas tareas serán siempre acordadas con el cliente, nunca
impuestas.
Nuestra
orientación es de tipo constructivista, conductual, cognitiva y
sistémico-relacional (conocida como familiar), pero en general solemos adaptar
las técnicas psicológicas a las necesidades y características de cada cliente. Tratamos
de abordar cada caso de una forma muy personal, haciendo que nuestras
herramientas profesionales nos permitan ajustarnos al paciente, y no al revés. Lo
más importante, en cualquier caso, es trabajar desde una relación terapéutica
basada en la comprensión, calidez y confidencialidad.
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viernes, 11 de mayo de 2012
¿Cuándo hay que acudir a un psicólogo?
Cuando...
Tienes problemas para relacionarte , o no logras mantener tus relaciones y te sientes solo.
Te obsesionas con una idea y tu sentir y tu pensar se convierte en algo doloroso
Tu imagen de lo que te gustaría ser es muy diferente de lo que sientes que eres, provocándote falta de autoestima e inseguridad.
Estás viviendo un proceso de duelo por haber perdido a un ser querido o por la separación de una persona, lugar, trabajo, etc.
Te sientes paralizado por miedos que no te permiten alcanzar tus deseos.
No te sientes satisfecho con tu relación de pareja debido a la falta de comunicación, afectividad y/o tus relaciones sexuales no son las deseadas.
Eres extranjero y no has encontrado tu sitio en esta sociedad.
Sientes que tu familia se ha convertido en un lugar de conflicto, sin normas , donde ni los padres ni los hijos entienden que sucede.
Tu malestar deriva de tu entorno laboral.
Necesitas que alguien te acompañe en un proceso de crecimiento personal.
Necesitas mejorar tus habilidades sociales.
Estás viviendo una relación basada en la dependencia emocional.
Tienes trastornos alimentarios.
La ansiedad te impide llevar una vida serena y satisfactoria.
Estás pasando por un periodo de depresión.
Eres padre o madre y no sabes cómo enfocar la relación con tus hijos (Terapia familiar), necesitas una ayuda para educarles poniendo límites (Escuela de Padres) o no consigues disfrutar de tu bebé (Depresión Postparto).
Necesitas un asesoramiento en tema de Psicología Juridica.
Necesitas sesiones de Estimulación Cognitiva.
En general, si estás sufriendo, pero también si te cuestionas sin encontrar una respuesta o si deseas mejorar o cambiar algún aspecto importante de ti.
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