martes, 3 de diciembre de 2013

¿Qué lado de tu cerebro es más dominante?

Ambos lados del cerebro se usan para la mayoría de funciones mentales, aunque cada uno realiza funciones específicas. 
Derecho: tiene  un papel más fuerte en tareas mentales que implican pensamiento visual, intuitivo.
Izquierdo: está más implicado en el lenguaje, los número y las tareas de pensamiento lógico.

Comprender si prefieres usar el lado izquierdo o el derecho te puede ayudar a determinar dónde reside tu fuerza, y quizás elegir una carrera que encaje con estos puntos fuertes. También te ayuda a identificar la forma más rápida de aprender información nueva y encontrar áreas que necesitan mejora para conseguir un estilo de pensamiento más completo.
Haz clic en el link y averigua cuál es tu lado dominante.





lunes, 25 de noviembre de 2013

¿Cómo elegir el mejor psicólogo para mi?


"Los humanos somos seres sociales por naturaleza. Prácticamente todo el mundo sabe que si le duele la oreja una posibilidad es acudir a un médico especializado en otorrinolaringología, o si padece erupciones cutáneas, a un dermatólogo. ¿Pero a qué psicólogo acudir cuando el malestar pertenece al ámbito de las emociones? ¿A un cognitivo-conductual? ¿A un psicoanalista? ¿O mejor a un psicólogo experto en terapia breve? ¿Son preferibles las sesiones indviduales o las dinámicas en grupo? ¿No sería  mejor un psiquiatra y solucionarlo con unas pastillas? ¿Tal vez un coach, tan de moda ahora? Los interrogantes se pueden multiplicar, porque en el ámbito de las emociones hay quienes habiendo realizado un cursillo de fin de semana en constelaciones familiares o regresiones, por ejemplo, ya se sienten capaces de autonombrarse expertos en desentrañar los entresijos de la biografía personal y aliviar ese malestar (y hay quien afirma que también le ha ido bien). Pero eso sería otro tema.
Las experiencias son múltiples. Y una misma persona se puede encontrar en que un buen amigo le aconseja que acuda a un psicoanalista para hacer frente a su ánimo decaído porque a él le fue muy bien, como otro le sugiere que visite a un psicólogo experto en terapias breves porque, según le dice, le ayudó a levantar la moral. O a un psiquiatra. Como no sabe a quien elegir ni quiere perder tiempo y no tiene claro si le van a garantizar una mejora, opta por no visitar a nadie. Piensa que ya le pasará.
No se trata de psicologizar todo lo que sucede en el mundo emocional de cualquier persona, pero recuerda que hay quien requiere apoyo en algún momento determinado de la vida, “y para eso estamos”. No todas las personas son iguales, y la edad del paciente puede determinar el tipo de psicólogo a quien acudir. La actitud del profesional ante un menor es distinta que la de ante un adulto.
No parece que haya demasiadas dudas respecto a qué profesional acudir cuando se trata de los hijos, pero no está tan claro cuando se trata de adultos. Por eso, antes que nada, “el adulto tiene que decir qué quiere, cuáles son sus objetivos”. Es muy importante que la persona sea honesta consigo misma y responda sinceramente a las preguntas, “¿qué quiero?, ¿quiero una terapia?, ¿quiero un desarrollo personal?” Pero no siempre está claro qué se quiere. Sólo sabe que no está fino. Y es más difícil todavía cuando se trata de un adulto que demanda una terapia en nombre de otro adulto. “En bastantes ocasiones sucede que la mujer envía  a su pareja al psicólogo. Y cuando el hombre llega a al consulta no pide nada al profesional que tiene delante. Ha ido forzado por las circunstancias, pero no porque esté convencido de la necesidad de ser tratado. Ni siquiera tendrá claro de qué tiene que tratarse”. En ese caso no hay nada que hacer, pues es el sujeto quien tiene que decir qué quiere.
Ante todo el paciente debería tener claro qué quiere. “El instrumento que utilizará el profesional dependerá de los objetivos que se propongan, de los objetivos que se establezcan”. En ese sentido, el profesional determinará y le explicará al paciente los plazos y si los objetivos son realistas.Un ejemplo, “si voy a un balneario y le digo al médico que quiero perder diez kilos en una semana, evidentemente me contestará que no es un objetivo real o, en todo caso, sería muy contraproducente para mi salud. El psicólogo lo mismo. Tiene que presentar un mapa de lo que cabe esperar realmente a quien acuda a la consulta, y si es necesario le aconsejará que acuda a otro profesional de la psicología”. 
Pero en el trato con el mundo emocional hay un intangible: la empatía, lo que los profesionales llaman la transferencia entre paciente y profesional. Hay muchas formas de elegir psicólogo. “Algunas personas recurren a la recomendación como medio de encontrar a su terapeuta, de la misma manera que dejamos que nos recomienden un médico o un producto. Se trata de una forma de garantizarnos un trato profesional y la experiencia necesaria del terapeuta para abordar nuestro problema. Buena parte de las personas que llegan a la consulta por primera vez lo hacen a instancias de una tercera persona, normalmente un antiguo paciente”. Sin embargo hay un pero. “La única objeción a esta fórmula es que los éxitos terapéuticos con un paciente no los garantizan ante otros”. Por eso el psicólogo puede ser bueno, “pero es importante que haya empatía”. Y el vínculo entre el terapeuta y el paciente es prácticamente decisivo. Sin empatía es difícil que la terapia funcione. Es como ir al mejor médico: si no establece una corriente de confianza difícilmente se seguirán las pautas médicas. En las cosas del alma se hace más visible la necesidad de esa buena sintonía.
Más que centrarse a qué psicólogo acudir, es importante que en la primera sesión el paciente pregunte y pida explicaciones al profesional que tiene delante. “Es el derecho del paciente, así como denunciar si se siente estafado. Por eso importante acudir a un profesional que pertenezca al colegio de psicólogos. Es la doble garantía que tiene el ciudadano sobre la formación de psicólogo y que puede responder ante una niglegencia profesional”.
Una vez aclarado este aspecto, los expertos contemplan dos maneras distintas y complementarias de abordar los problemas psicológicos. “Hay quienes están especializados en resolver de manera más inmediata el problema del síntoma, y otros que ayudan a explorar y entender qué sucede detrás del síntoma manifestado”. En ese sentido la Sociedad Española de Psicología Clínica y de la Salud ha elaborado un documento por un equipo de expertos donde se especifica los tipos de tratamientos psicológicos. “Los principales son la terapia cognitivo-conductual (basada en el modo de aprender nuevas formas de pensar, actuar y sentir), las psicoterapias psicoanalíticas y dinámicas (centradas en el estudio introspectivo del ser humano), las terapias de corte existencial-humanista (basadas en gran parte en la relación terapeuta-paciente) y las terapias sistémicas (que consideran los problemas de una persona como la expresión de que algo funciona mal en su sistema familiar o de pareja, lo que implica hacer cambios en dicho sistema)”.
En cualquier caso, parece más importante la vinculación entre paciente y terapeuta que el tipo de herramienta que use el profesional. Dicho esto, el paciente puede acudir a una terapia donde el objetivo es tratar la sintomatología, una fobia concreta por ejemplo, o bien puede ir un poco más allá e intentar saber de donde viene esta fobia para que no aparezca bajo otras formas. No siempre el profesional tiene que abordar la zona oscura del paciente, una parte del inconsciente donde se entremezclan mecanismos del mundo emocional. El paciente marca el ritmo de su autoconocimiento y a veces es bueno poder compartirlo en una terapia grupal. “La terapia en grupo tiene una potencia que multiplica los efectos de una terapia. No es adecuado para fóbicos o trastornos mentales graves, pero la experiencia en grupo de madres monoparentales, en grupos de cuidadores, grupos de padres adolescentes conflictivos o grupos de duelo, es muy positiva. Socializar el sufrimiento ayuda a gestionarlo”.
También hay psicólogos que utilizan tanto técnicas verbales como corporales. El abanico es tan amplio en cuanto a técnicas que puedan emplear los profesionales que es mejor buscar el psicólogo “por proximidad a tu lugar de trabajo o donde vives, o porque alguien te lo recomienda y tener claro qué tipo de demanda hay. En el caso de una fobia u otros síntomas agudos o puntuales requiere abordarlo y solucionarlo de forma relativamente rápida. Si se trata de un malestar que se escapa a un diagnóstico patológico, es más bien una crisis vital, no será tan rápido. Y si además buscas algo más trascendente o tienes sueños de tipo recurrente, sugiero un profesional de la psicología analítica que está especializado en trabajar con sueños y símbolos, con la parte trascendente del ser humano”. Y, en cualquier caso, “al final lo que va a importar es el profesional: que sea honrado, claro y sincero”. Como en toda profesión."
ARTICULO de LAVANGUARDIA

lunes, 18 de noviembre de 2013

ZONA DE CONFORT, ZONA DE PÁNICO Y ZONA DE NO EXPERIENCIA ¿sabes qué son?

A veces, no conseguimos cambiar porque es más cómodo quedarnos con lo conocido, es decir en nuestra zona de confort.


“La zona de confort es un espacio mental metafórico conformado por todos aquellos pensamientos relacionados con “ya estoy bien como estoy”. En la zona de confort nos encontramos aparentemente a gusto con todo y no pensamos en cambiar nada”.
“La forma de conseguir una meta es soñar con lo que quieres, ponerle fecha de caducidad a tu sueño y luego trabajar para alcanzarlo”.

¿Cómo será nuestro futuro? Sabemos lo que no queremos, pero ¿sabemos lo que queremos?

Hoy, el equipo de APP Atención Psicológica y Psicoterapéutica quiere compartir con vosotros un vídeo sobre la ZONA DE CONFORT



lunes, 11 de noviembre de 2013

DEPRESIÓN POR SEPARACIÓN O DIVORCIO


La decisión de separarse, en general, se toma con la esperanza de lograr una mejor calidad de vida para sí mismo, para su parejas y sus hijos.
La esperanza de poder llegar a ser amado de una manera que se adapte más a nuestras expectativas, a menudo, está a la base de esta decisión.

Se pone fin a una situación infeliz sólo si, más o menos conscientemente, se confía en la posibilidad de ser feliz. 

Tanto la separación de hecho como la jurídica no coinciden necesariamente con la separación emocional de los esposos, sino que a menudo estos dos procesos ocurren en diferentes momentos.
La separación emocional implica un proceso que pone fin a las relaciones psicológicas entre los dos cónyuges o que, en todo caso , los transforma definitivamente.

No siempre ambos cónyuges consiguen dar este paso al mismo tiempo. 

Puede pasar que uno de los dos , normalmente el que ha propuesto la separación , elabore antes que el otro el desprendimiento y por lo tanto consigue ser más autónomo , mientras que el otro permanece emocionalmente involucrado y no puede superar esta experiencia, viviéndolo, en la mayoría de los casos, como un fracaso personal (culpabilizándose) o bien como una afrenta (culpando al otro).

La experiencia de la pareja que sufre una separación es muy similar a la del DUELO y se divide en varias etapas:

1 - Negación : el cónyuge "abandonado"  rechaza la realidad y trata por todos los medios de recuperar la relación rota . A menudo se utilizan a los niños como intermediarios entre él/ella y la pareja (Ej. envío de mensajes de reconciliación, chantajes emocionales utilizando algún malestar de los niños, etc.) Las emociones dominantes son la ansiedad y la ira, que pueden ser seguidas por el deseo de castigo y venganza. El odio es el sentimiento que une a los dos ex-esposos , a menudo con la misma fuerza con la que se habían unido para amarse.

2 - Resistencia  : el cónyuge  poco a poco toma conciencia del final de su relación marital. La ira contra el abandono que sufre puede que se exprese directamente con su ex-pareja o o retenido dentro de sí mismo . Los enfrentamientos y los conflictos se intensifican por el rechazo a la separación de la pareja. Chantajes , acusaciones, engaños, súplicas parecen ser la única manera de mantener una relación con su cónyuge.

3 - Depresión : en esta fase la persona toma conciencia de la irreversibilidad de la situación. Se trata de un período de dolor, de desánimo y de decepción profunda.

4 - Aceptación : el duelo gradualmente se elabora y los sentimientos dolorosos relacionados con el abandono se atenuan. Empieza a ser posible mirar hacia el futuro y desarrollar un proyecto de vida independiente de de la anterior pareja.

Cuando el proceso de la separación emocional no se ha completado, permanecen aún la culpa y la ira, lo cual puede provocar una dinámica de conflictos dañina entre los ex cónyuges y afectar también a los hijos.

El vínculo exasperado adquiere formas distintas : en algunos casos uno de los dos miembros de la pareja no puede renunciar a ese vínculo y no deja de esperar en una reconciliación. En este caso, a menudo, la idea de la rotura de este vínculo llega a ser intolerable , la persona no puede enfrentarse a este dolor en cuanto percibido como" la amenaza oscura de una condición de vida infernal que se concreta en los fantasmas del aislamiento, alienación, emarginación reprobable y peligrosa " .
En otros casos, uno de los dos cónyuges, " queriendo salvar a toda costa a sí mismo, desea deshacerse de la otra persona, para cancelar y destruir su presencia como una presencia negativa contagiosa y persecutoria .

En este caso, es el final de la relación , pero lo hacen a través de modalidades que , a menudo, pasan por el tentativo de borrar e incluso negar la historia y su participación en la misma .

Estas situaciones a menudo degeneran en lo que se denomina "mobbing familiar" antes, y "síndrome de alienación parental" luego.

Las dificultades que las perejas encuentran en la separación a veces les lleva a seguir un proceso legal que a menudo no hace más que aumentar el nivel de conflicto .


miércoles, 4 de septiembre de 2013

ANSIEDAD Y ATAQUES DE PANICO: cómo reconocerlos

Es muy común confundir un ataque de pánico con episodios de ansiedad severa . 

Este artículo tiene como objetivo explicar cómo reconocer un ataque de pánico , saber diferenciar las estrategias que no funcionan de las que sí .

 El ataque de pánico corresponde a un período de tiempo determinado , por lo general alcanza un máximo de 30 minutos , durante el cual la persona siente una repentina e intensa aprensión asociada al miedo de perder el control de su mente, su cuerpo, a menudo asociada a la sensación de muerte inminente.

Para ser real y diagnosticable como un ataque de pánico , esta sensación debe estar acompañada por al menos 4 de los siguientes SÍNTOMAS:

  • dificultad para respirar
  • palpitaciones
  • mareos o aturdimiento
  • sensación de ahogo
  • sensación de desmayo
  • sudación
  • hormigueo en las manos o los pies
  • opresión o dolor en el pecho
  • temblores
  • náuseas o nudo en el estómago
  • debilidad de las piernas
  • visión borrosa
  • tensión muscular
  • flashes calientes o fríos
  • sequedad en la boca
  • impresión de no ser capaz de pensar con claridad o no ser capaz de hablar
  • impresión de que las cosas alrededor no son reales
  • miedo a morir , perder el control


Cuando se enfrenta a un problema, es útil en primer lugar tratar de entender cómo funciona, con el fin de poder manejarlo con mayor eficacia.

En el caso de los ataques de pánico , por lo general , la mayoría de las personas que los padecen , para afrontarlos, a menudo actúan poniendo en practica ciertos comportamientos que, a largo plazo, empeoran la situación en lugar de mejorarla .

Por lo general , los comportamientos , o "INTENTOS DE SOLUCIÓN" ( soluciones probadas que no funcionan ) , que se utilizan con más frecuencia son :

  • tratar de controlar las reacciones internas causadas por el pánico
  • pedir ayuda a amigos y familiares para hacer frente a situaciones
  • evitar  lugares o situaciones que crean pánico
  • utilizar medicamentos


Los efectos de estos intentos de " soluciones" , acaban afectando aún más el bienestar de la persona casi no poder llevar una vida normal y serena.

Por ejemplo , en el intento de " tratar de controlar "  a menudo hace que se pierda el control, consiguiendo el efecto contrario, o más bien “pedir ayuda”, por una parte es eficaz en la inmediatez , pero por otra parte se pierde la capacidad de hacer frente a la situación por sí mismo , o incluso ·evitar situaciones” , es posible que acabe en un problema mucho más serio y no se consiga salir de casa.


En todos estos casos es fundamental pedir ayuda psicológica. La ansiedad y sus síntomas suelen sugerir que algo anda mal en nuestra vida .
Funciona como una llamada de atención real, que advierte de la necesidad de reconsiderar la situación que se está experimentando , junto con las emociones que se viven en ese momento particular de su viaje .

Reflexionar junto con un experto que sabe escuchar y dar sentido al malestar y la incomodidad que causa la ansiedad, es la mejor estrategia para entender que nos está sugiriendo este malestar y qué recursos podemos poner en marcha para cambiar.



lunes, 29 de abril de 2013

¿Cómo reconocer una dependencia a las nuevas tecnologías?





En los últimos años, con el advenimiento de Internet y de las nuevas tecnologías, de la telefonía y de la informática, se han desarrollado nuevas formas de dependencia que no están relacionadas con las drogas legales (alcohol, tabaco y psicofármacos) ni ilegales, sino a comportamientos como el juego (de azar) compulsivo y el utilizo de herramientas sin los cuales para algunas personas la vida cotidiana pierde de significado.
88 de cada 100 niños reconocen en las tecnologías la primera causa a la base de comportamientos de abuso, no relacionados a sustencias. En el ranking: los primeros videojuegos (49%) especialmente por los más jóvenes (52% entre los chicos 13-15 años), seguido por los ordenadores (44%), TV y teléfono, teniendo en cuenta el mismo porcentaje (37% aproximadamente).

Las dependencias de los productos de la tecnología comparten algunas características con el de las sustancias:
1)La dominación: la actividad domina a los pensamientos y se convierten en un valor fundamenta por encima de todos los intereses;
2)Trastornos del humor:con el utilizo de la herramienta tecnológica se incrementa la excitación o aumenta la relajación;
3)Tolerancia: hay que aumentar el tiempo pasado utilizando la "herramienta" para conseguir el efecto deseado;
4)Síntomas de abstinencia: la enfermedad mental y / o física que se produce cuando se detiene o reduce el uso de herramientas;
5)El conflicto: se crean tensiones y conflictos entre los que utilizan las herramientas y las personas de su entorno más cercano, pero la persona que la usa está en conflicto también con sí misma, debido a su conducta adictiva;
6)Recaída: tendencia a re-iniciar la actividad justo después de haberla interrumpido.

ESTAS NUEVAS DEPENDENCIAS GENERAN CONFLICTOS FAMILIARES

Los 10 síntomas del conflicto la tecnología-familia:

1)no se puede comer sin tener por lo menos una vez la necesidad de utilizar el teléfono, enviar sms o correo;
2)dormir con el teléfono cerca de usted;
3)mirar más de una pantalla a la vez, por ejemplo, la televisión y monitor del pc;
4)enviar sms y correo electrónico, incluso los que no son urgentes, mientras se está con la familia;
5)cuando todos los miembros de una familia están juntos, mirar cada uno en una pantalla diferente (movli, PC, TV, etc);
6)se ha tenido al menos una vez una discusión con un ser querido por el uso de la tecnología;
7) no se sale durante mucho tiempo de casa para divertirse;
8) se hace el "login" del PC en la cama cuando se está apunto de irse a dormir;
9)leer o enviar sms mientras se conduce;
10)no se apaga nunca el móvil.

lunes, 15 de abril de 2013

"No tengo ganas de hacer el amor" Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo


¿QUÉ ES?

El trastorno de deseo sexual hipoactivo es una disfunción sexual que consiste en la inhibición de la fase de deseo del ciclo sexual. Las personas con este trastorno tienen fantasías sexuales y deseo sexual carentes o ausentes de forma persistente o recurrente.

Este desorden crea angustia o dificultad interpersonal y no se puede atribuir, en general, a otro trastorno mental. Es por lo tanto importante determinar si el malestar se debe a factores psicológicos o un efecto combinado de los factores psicofisiológicos (por ejemplo, depresión, consumo de drogas, bajos niveles de hormonas, etc).
Este trastorno puede ser permanente, si la persona siempre ha presentado un bajo nivel de libido o de tipo adquirido, si el grado de deseo sexual depende de la manera en que el sujeto ha desarrollado expectativas con respecto a la conducta sexual El aprendizaje cultural y las experiencias personales negativas pueden, de hecho, afectan el nivel de deseo sexual.

El trastorno puede ser también de tipo generalizado, si la falta de deseo sexual es una presencia constante al variar las parejas o situacional, si está presente con una sola pareja o sólo en determinadas circunstancias ambientales.

El Trastorno del Desiderio Sexual Hipoactivo debe distinguirse del Desorden de Aversión Sexual. En el primer caso el sujeto no es sexualmente proactivo, es decir no toma la iniciativa sexual, pero generalmente es receptivo, acepta la invitación sexual.  Si estimulado correctamente puede disfrutar de la relación, o en el peor de los casos, probar un poco de placer, pero no experimentan emociones negativas. En el segundo caso, sin embargo, la persona no es ni receptiva ni proactiva, tratandose de aversión, asco o miedo  por todo lo que tiene una connotación sexual.

POSIBLES CAUSAS

  • Las creencias religiosas y la educación de la familia: la educación rígida pueden llevar a una sexofobia o a una negativa actitud emocional hacia el sexo, inhibiendo tanto la libido como la respuesta sexual, o la reducción de la percepción de la propia corporeidad.
  • El trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad: La persona con este trastorno no está interesada en las actividades lúdicas y puede tener dificultades emocionales en las relaciones íntimas o con el contacto con los fluidos corporales inevitablemente presentes durante la actividad sexual.
  • Trastorno de Identidad de Género o la elección del objeto sexual: las personas que pretenden amar a una persona del sexo opuesto, mientras se sienten atraídos por personas del mismo sexo, en parte debido a la presencia de homofobia internalizada.
  • Fobias sexuales Específicas: fobias a las partes íntimas o a las secreciones genitales. 
  • El miedo a perder el control: la persona con actitud de hipercontrol  no puede ser capaz de relajarse y dejarse llevar por el miedo de perder el control durante el orgasmo.
  • El miedo del embarazo: la persona ambivalentes acerca de la posibilidad de tener un niño puede experimentar disminución de la libido, en relación con la suspensión del uso de anticonceptivos, o la etapa de la decisión de tener un hijo con su pareja.
  • Síndrome del Viudo: en algunos hombres que han llorado por la ex esposa, o sufren por un sentido de culpa hacia ella, puede haber disminución de la libido.
  • La preocupación por el envejecimiento: la falta de deseo sexual puede atribuirse al hecho de que su cuerpo y / o las parejas son percibidos como poco atractivo.
  • El estrés y el estilo de vida aotador.

CAUSAS RELACIONALES

En algunos casos, es posible que la persona experimente el deseo hipoactivo, debido a los conflictos de la actualidad emocional y relacional en la pareja, tales como:

  • La falta de atracción por la pareja.
  • Poca capacidad sexual de las parejas.
  • Dificultad para tolerar la intimidad psicológica y / o física.
  • Conflictos de pareja.
  • Los conflictos de poder y la dinámica de las relaciones pasivo-agresivas dentro de la pareja: si un miembro de la pareja tiene la percepción de ser pasivo puede utilizar el deseo sexual como el único medio de poder y control.
  • Las dificultades en la combinación de sentimientos de amor con el deseo sexual: Algunas personas pueden elegir a las parejas que valoran y amor, pero no tienen en cuenta el punto de vista sexual y acaban reservando la actividad sexual con personass fuera de la pareja que se consideran menos "respetables", pero más emocionantes.

TRATAMIENTO

Lo que proponemos en estos caso es un Tratamiento Cognitivo-Conductual. Dependiendo de lo que se salga de una evaluación cuidadosa del caso, en particular, dependiendo de los factores causales y de mantenimiento de la misma enfermedad, se establece un plan de tratamiento. Clásicamente, el tratamiento cognitivo-conductual del deseo hipoactivo implica una fase de la terapia cognitiva que tiene como objetivo reestructurar las creencias disfuncionales acerca de la sexualidad y una fase de terapia conductual que se basa principalmente en la exposición gradual a la estimulación sexual (focalización sensorial) en una modalidad que no haga sentir juzgado a la persona y que no le produzca ansiedad de rendimiento.