martes, 11 de diciembre de 2012

EL CIRCULO VICIOSO DEL MIEDO


Todos tenemos miedos que han sido creados por la familia, por su sistema de valores y experiencias de vida. El problema surge cuando, a través de las pruebas que encontramos en nuestra vida diaria,  nos demostrarnos que nuestros temores son razonables y prácticos: nos encontramos, en contra de nuestra voluntad, atrapados en una espiral descendente de la que ya no podemos salir!

¿Cómo es posible esto?

¿Porque las experiencias que vivimos parecen dar la razón a nuestros "demonios" internos?

¿Es que hacemos bien bien en tener miedo?


El mecanismo de este engranaje perverso siempre es el mismo:

Pasa algo que hace desatar el miedo (evento de activación) que alguien podría pensar que tenemos un grave defecto / debilidad (expectativas negativas) y,  para evitarlo, el cuerpo se prepara para una emergencia y activa todos los síntomas físicos característicos del ansiedad (sudoración, taquicardia, náuseas, palidez ...).
La reacción ansiosa que nos hace actuar, a menudo inconsciente, tiene como objeto prevenir el acontecimiento temido (fallo de funcionamiento). Desafortunadamente, sin embargo, por lo general adoptamos comportamientos que sólo sirven para confirmar nuestros peores temores ( profecía autocumplida)!
Cuando nos damos cuenta de que no hemos evitado lo que temíamos empezamos a percibir sentimientos desagradables: la culpa, la vergüenza, la vergüenza por no estar a la altura, etc. Como resultado de ello, comenzamos a tener pensamientos negativos y disfuncionales que nos llevan a creer que somos incapaces de hacer cualquier cosa (caída de la autoestima).
Encontramos una forma de mitigar este sentimiento negativo, este malestar y sufrimiento emocional: pensamos que a menudo la solución es escapar del dolor psicológico, lo cual nos conduce a conductas autodestructivas (comer sin restricción, aislamiento, juegos de azar, el beber demasiado).


Con el comportamiento auto-destructivo, sin embargo, aunque consigamos temporalmente un efecto anestésico, no logramos entender la motivación del mismo y no encontramos una solución a nuestro problema. De hecho, nos lleva de nuevo al punto de partida, y la rueda del ciclo vicioso comienza otra vez.

Para salir de ese círculo vicioso hay que entender lo que desencadena.

Si, por ejemplo, creemos que nuestro problema es la adicción a la nicotina, intentaremos buscar la manera de dejar de fumar.Pero incluso si lo conseguimos durante un tiempo, nos podría pasar que en el futuro volvamos afumar para eludir la desagradable sensación de algún sentimiento .... ¿cuál?

¿Cuál es el defecto o la inseguridad que no quiero que los demás vean en mi?

¿Cuál es el miedo que provoca el círculo vicioso?

Sólo cuando se comprende el temor subyacente, conseguiremos dejar de fumar o comer en exceso o beber ... porque seremos capaces de detener el círculo vicioso de nuestrp miedo.

El momento adecuado para dejar de lado el miedo no existe, así que empieza ahora, estés donde estés y hagas lo que hagas.

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